La calle del olvido

Publicado: 02 ene 2026 - 02:10

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Esa es la canción que da título al sexto álbum de Los Secretos, publicado en 1989. Un tema del rey de las letras del desamor, Enrique Urquijo Prieto, que diez años más tarde apareció muerto en el portal del número veintitrés de la calle del Espíritu Santo, en el barrio madrileño de Malasaña. Escribía que “por la calle del olvido vagan tu sombra y la mía, cada una en una acera por las cosas de la vida”.

En Ourense tenemos también nuestra “Rúa do Olvido”, situada en la intersección entre la calle Cardenal Cisneros y la Calle Monterrei. Un curioso nombre si miramos la lápida de un edificio de esta última calle y que reza: “Aquí vivió y murió el poeta insigne don Juan A. Saco y Arce, autor de la Gramática Gallega”. Casi nada. Se colocó el doce de septiembre de 1887 en un acto presidido por Emilia Pardo Bazán. Un más que merecido homenaje a quien hizo el primer intento serio de dotar a nuestro idioma de reglas y fundamentos propios. Un hombre de Alongos - nieto de Benito Fernández Alonso, cronista de Ourense- que además de sacerdote, humanista, poeta, filólogo… fue también un gran folklorista recopilando cantares, coplas, villancicos, refranes, cuentos y romances populares.

No olvidemos. Tengamos memoria. Demos grandes caracteres a gigantes de nuestra cultura como Juan Antonio Saco y Arce.

Su familiar Juan Luís Saco Cid, que, como él, también fue profesor y secretario del instituto del Posío, hizo una magnífica labor publicándolos en 1987 bajo el título “Literatura Popular de Galicia”. El Gran Juan Luís Saco (que presidió la Fundación Otero Pedrayo y que perteneció al Jurado del Premio Ourensanía) de quien guardo imborrables recuerdos como la visita que compartimos en noviembre de 2018 a la ciudad de Orense, a diez mil quinientos kilómetros de nuestra Auria, en la provincia de Buenos Aires, en la República Argentina, urbe que, como otras, fundó nuestro inmortal Ramón Santamarina.

Desde 1963 que celebramos el Día das Letras Galegas la Academia no ha encontrado, y han sido sesenta y tres oportunidades, la propicia para dedicarle el diecisiete de mayo a quien primero publicó nuestra gramática. Desde aquí aprovecho para poner en valor su candidatura para que no siga imperando el olvido que da nombre a la calle que está a metros de la lápida a la que me referí. Ojalá la feliz noticia acaezca antes de 2036, si bien en ese año se cumplirán doscientos años de su nacimiento.

Porque es labor de todos, y será nuestro mejor legado, engrandecer el recuerdo de los que tanto tienen que ver con nuestra identidad colectiva. Eso hicimos bautizando como “Marcos Valcárcel” al centro cultural más importante de nuestra provincia y “Eduardo Barreiros” al centro gallego de innovación de la formación profesional. Las sociedades, las organizaciones, las personas… tenemos la obligación de valorizar la labor de quien antes puso todo su empeño en defender y presumir con orgullo de lo nuestro. Lo contrario al olvido. Si nos olvidamos de lo inolvidable los olvidados seremos también nosotros. Participemos directamente en la construcción de nuestra Historia.

No olvidemos. Tengamos memoria. Demos grandes caracteres a gigantes de nuestra cultura como Juan Antonio Saco y Arce. Porque, como seguía cantando Enrique Urquijo, en esa pieza: “Por la calle del olvido, donde nunca brilla el día, condenados a una noche tan oscura como fría”.

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