Benito Iglesias
La inmigración como oportunidad para Ourense
LA PREGUNTA DEL DÍA
Dejan atrás las bombas de Ucrania, los apagones de Cuba e incluso a los talibanes de Afganistán. Hasta 11 nacionalidades conforman el friso multicolor de los alumnos matriculados en el CEIP Mestre Vida de As Lagoas, como refleja La Región. Los escolares foráneos se han triplicado en la última década solo en las aulas de Primaria de la provincia al pasar de 429 a 1.281, el 10% del total. Es una tendencia que crece aunque no sea suficiente para equilibrar el desplome de la natalidad.
Pero más allá de la cuestión demográfica, el principal desafío que se plantea aquí es el de la integración. De ahí las preguntas que les planteo: ¿cómo adaptamos a miles de alumnos de otras culturas, algunos sin conocer el idioma, otros en situación de exclusión, a veces sin interés por aprender? Y la cuestión fundamental: ¿hemos dejado solos a los profesores en esta tarea?
El reto de la inclusión planea sobre el Viejo Continente en este mismo momento. El papa remata su periplo español en Canarias con una misa destinada a abrazar al que desembarca en patera mientras, en la otra punta de Europa, en Belfast, donde antes los protestantes quemaban las casas de los católicos ahora arden las viviendas de los inmigrantes.
El horizonte de la Escuela diversa va más allá de la integración cultural, también abarca la diversidad sexual. Y, por supuesto, a la cada vez más larga lista de trastornos que afectan tanto a las habilidades como a la salud mental del alumnado. Todo ello en un contexto de pérdida de autoridad del profesor en buena medida auspiciada por una conducta errática de los padres. A raíz de estas disquisiciones, también cabe preguntarse: en la era de la IA, ¿cómo es posible que los docentes actuales vayan a someterse a unas oposiciones memorísticas, como hace 30 años, cuando la realidad sociológica de las aulas es tan distinta a la de entonces?
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