Xaime Calviño
En Portada: La ley de las torrijas de la abuela
Quienes hayan tenido una abuela de la guerra y la posguerra al mando, como el que esto relata, pueden dar fe de que el pan duro lo mismo sirve para las torrijas y los picatostes que para las gallinas. Las abuelas de antes iban con carrito a la plaza de abastos y cultivaban espinacas, como ahora los modernos. Eran costumbres forjadas por la universidad de la vida, lecciones en forma de cartilla de racionamiento guardada para la posteridad entre recetas de patatas viudas.
Lo que la estrechez instituyó a fuego entre las abuelas de la guerra y la posguerra ahora hay que instaurarlo por ley. La llamada Ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario entró en vigor el 3 de abril tras un año de prueba para su correcta aplicación. De esta forma, los restaurantes deben facilitar de forma gratuita los envases para llevarse la comida sobrante -este servicio, cada vez más extendido, dependía hasta ahora de la cortesía del local-; y los supermercados tienen que ofrecer alimentos próximos a su caducidad con descuentos, entre otras medidas. El mayor desafío es que la norma actúa en el ámbito de la hostelería y la venta de productos, pero no en casa: ahí no hay más remedio que recuperar la receta de la abuela. Cada ourensano, según publica este diario, tira 26 kilos de comida al año.
En general, las abuelas de la guerra y la posguerra habían borrado de su particular diccionario el verbo "tirar". No solo la comida. Entonces las cosas se arreglaban, se reparaban, se zurcían o se componían. Viejos verbos que convendría recuperar.
La pregunta que les formulo es la siguiente: ¿es usted de los que piden el táper con las sobras en el restaurante o es de los que le da vergüenza llevarse la comida a casa?
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Xaime Calviño
En Portada: La ley de las torrijas de la abuela
Carlos Risco
LA CIUDAD QUE TODAVÍA ESTÁ
Las hierbas vagabundas de la cárcel vieja
Chicho Outeiriño
DEAMBULANDO
Entre imperceptibles fronteras que unen
Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Verstappen, con la alcaldesa de Allariz
Lo último