Salir con táper del restaurante, una ley que ya es costumbre en Ourense

"LA APLICAMOS HACE TIEMPO"

La normativa obliga a las cadenas a donar sus excedentes y exige a los restaurantes facilitar envases gratuitos a los clientes. Los supermercados y hostelería de Ourense ante esta ley del táper: “La aplicamos hace tiempo”.

Un camarero del restaurante Sanmiguel muestra los envases para entregar las sobras de comida a los clientes.
Un camarero del restaurante Sanmiguel muestra los envases para entregar las sobras de comida a los clientes. | Xesús Fariñas

Adiós al despilfarro de comida, al menos en la teoría, con la entrada en vigor este mes de abril de la ley contra el desperdicio alimentario. Esta norma, que fue aprobada en el Congreso de los Diputados el 20 de marzo de 2025, entró en vigor el pasado viernes 3 de abril, poniendo fin a un periodo de gracia de doce meses, tiempo durante el cual las empresas han tenido que adaptarse a las nuevas exigencias legales.

Esta legislación representa un punto de inflexión, puesto que transformará la rutina de los ciudadanos y su vínculo con el sector de la restauración y los comercios alimentarios. A partir de ahora, los locales de hostelería tienen el deber de facilitar envases gratuitos para que los clientes se lleven las sobras, siempre que lo soliciten. Asimismo, el público podrá adquirir productos a precios reducidos en los supermercados cuando estén próximos a su fecha de consumo o presenten una apariencia estéticamente “imperfecta”.

Bares y restaurantes

La normativa obliga ahora a la hostelería a entregar envases gratuitos para las sobras a petición del cliente, convirtiendo esta cortesía en un derecho, excepto en bufés libres. Cándido Randolfe, del restaurante Sanmiguel, señala que en su local ya ofrecen este servicio sin coste desde hace más de cuatro años. Hasta ahora, ofrecer ese envase dependía de la voluntad del restaurante.

Además, los establecimientos deben informar de este derecho en sus menús utilizando envases aptos y reciclables. Según Randolfe, la vergüenza de los comensales por pedir las sobras ha decaído notablemente. Su propio equipo suele ofrecer proactivamente el envase cuando detectan que ha quedado una ración importante en la mesa para evitar que se desperdicie.

Supermercados

Los establecimientos que superen los 1.300 metros cuadrados deben reservar ahora espacios para vegetales “imperfectos” con descuentos de hasta el 30%. Asimismo, están obligados a establecer convenios para donar sus excedentes a entidades sociales o bancos de alimentos, bajo riesgo de sanción, salvo en el caso de las microempresas. La normativa también incentiva las rebajas en productos cercanos a su vencimiento y promueve campañas para aclarar la diferencia entre fecha de caducidad y consumo preferente. El objetivo es optimizar el etiquetado y ayudar a los consumidores a planificar mejor sus compras para ahorrar y evitar descartes innecesarios.

Desde la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (ASEDAS) afrontan este nuevo marco legal con tranquilidad, asegurando que el sector ya está preparado. “Las empresas llevan a cabo desde hace ya muchos años estrategias de control del desperdicio alimentario que, en líneas generales, se corresponden con los supuestos contemplados por la ley”, explican desde la patronal. Gracias a sus avanzados sistemas logísticos y a que la donación ya es una práctica común, ASEDAS destaca que su índice de desperdicio se sitúa en apenas un 0,45%, muy por debajo de otros eslabones de la cadena.

Donación de alimentos

La normativa impone exigencias rigurosas a las entidades sociales y empresas de redistribución, que ahora tienen el deber de asegurar la trazabilidad absoluta de cada producto mediante registros detallados de entrada y salida. Estas organizaciones deben responsabilizarse de la higiene y seguridad alimentaria desde la recepción del excedente, garantizando que el reparto se realice sin discriminación y se dirija exclusivamente a colectivos vulnerables.

Para Natalia González, coordinadora del Banco de Alimentos de Ourense, este marco legal es un paso necesario tras décadas de labor altruista. Según González, hasta ahora la situación era irregular, admitiendo que “no todos los excedentes que recibíamos cumplían con las normas de trazabilidad o eran aptos para el consumo”. La coordinadora se muestra convencida de que el rigor de la ley profesionalizará las donaciones en la provincia: “Una vez que empiecen a imponerse sanciones, empezará a venir calidad”. Esta exigencia es vital para evitar el desperdicio que todavía se observa en algunos locales, donde González lamenta haber visto cómo se desechan productos en buen estado, que deberían haber sido canalizados hacia quienes más lo necesitan.

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