Interno del Centro Penitenciario de Pereiro de Aguiar: "No somos bichos raros, tan solo somos personas"

REINSERCIÓN SOCIAL

Una muestra de arte abstracto elaborada por internos del Centro Penitenciario de Pereiro de Aguiar, quedó inaugurada en la Biblioteca Pública Nós. Es la prueba de cómo el arte puede convertirse en un vehículo de transformación social

Profesores y personal directivo del Centro Penitenciario de Pereiro de Aguiar.
Profesores y personal directivo del Centro Penitenciario de Pereiro de Aguiar. | Martiño Pinal

El arte no es un mero pasatiempo, es una herramienta de sanación individual y cambio. Esto se hizo evidente para el público que asistió ayer a la inauguración de la exposición colectiva “A frase que me libera” en la Biblioteca Pública Nós. La singularidad de esta muestra de 36 piezas de pintura abstracta radica en que ha sido elaborada por personas privadas de la libertad en el Centro Penitenciario de Pereiro de Aguiar.

Entre rojos, azules intensos, amarillos y explosiones discretas de verde, los internos han canalizado emociones como ira, enojo y sorpresa en juegos de abstracción que semejan a momentos un corazón latiendo, la cabeza de un ave, el torso de un caballo o un rostro humano; posibles trasuntos simbólicos de pensamientos y deseos relacionados con la libertad. Cada pieza comienza con una frase que es un punto de partida para un discurso visual que expresa la complejidad de la reconstrucción personal y la resolución de conflictos.

A palabra liberdade “O proxecto xurde a partir de dúas liñas conceptuais: dinamización lingüística e inclusión educativa, todo xirando sobre o eixo da palabra liberdade. Foi deste xeito que os internos comezaron coa iniciativa de desenvolver unha acción artística para que eles poidan optar á reinserción e ter un proxecto de vida, ademais de falar galego, unha lingua que coma ben sabemos sufriu grandes restriccións durante moito tempo. Trátase en resumidas contas de emplear o poder das imaxes para transformar vidas”, explicó Ana de la Torre, directora educativa del Centro Penitenciario.

Francisco González, director del Centro, explicó: “Toda actividade educativa, cultural, formativa e deportiva, é un pilar fundamental para buscar a súa reinserción e a súa reeducación social. As condenas, todas as condenas teñen unha duración, un inicio e un fin, e os profesionais penitenciarios o que intentamos é que ese período, que é como se fose un paréntese na súa vida, poidan traballar as súas deficiencias, as súas dificultades, os seus problemas para que, cando saian, poidan incorporarse dunha maneira normal á sociedade e poder desenvolver o normal funcionamento da vida sen problemas nin cometer delitos”.

Uno de los seis internos cuya obra participa en la exposición, explicó el concepto detrás de la acción educativa: “El objetivo era representar las emociones a través de los colores, y también dar la visión de que no somos bichos raros; tan solo somos personas corrientes por más que estemos en un centro penitenciario. Creo que es un poco lo que se ha conseguido: transmitir nuestras emociones y anhelos a través de la técnica del marmoreado, que hemos aprendido durante nuestras clases nuestra profesora de arte. Una inciativa como esta te ayuda a rediseñar la vida que quieres para ti después. Yo disfruté y aprendí muchísimo”.

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