Von der Leyen propone que Canadá sea "el primer miembro asociado" de la UE
Diplomacia
Carney, cuyo mandato se está viendo marcado por el deterioro de las relaciones comerciales y políticas con Estados Unidos, ha evidenciado desde su llegada al cargo una importante sintonía con Europa: su defensa de Ucrania y Palestina o su postura contra el cambio climático han situado a Ottawa mucho más próxima a las principales capitales europeas que a Washington
En un contexto de fractura del orden internacional, el viejo continente debe "reimaginar urgentemente" sus alianzas. Es lo que piensa la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien ha propuesto convertir a Canadá en "el primer miembro asociado" de la UE como forma de reforzar los lazos económicos, tecnológicos, industriales y de defensa entre ambos territorios.
"Compartimos un océano, unos mismos valores y una misma forma de ver el mundo. Y ahora construiremos también nuestro futuro común", ha planteado durante el debate sobre el estado de la Unión, a lo largo de una intervención en la que ha estado presente el propio Mark Carney, primer ministro de Canadá, que ha sido recibido entre fuertes aplausos un día antes de su discurso ante la Eurocámara.
Carney, cuyo mandato se está viendo marcado por el deterioro de las relaciones con Estados Unidos —en medio de una creciente guerra comercial y grandes diferencias políticas con la administración Trump—, ha evidenciado desde su llegada al cargo en marzo del pasado año una importante sintonía con Europa. La defensa sin fisuras de Ucrania ante el intento de invasión por parte de Rusia, su respaldo a la causa palestina, la lucha contra el cambio climático o la cuestión del Ártico han situado a Ottawa mucho más próxima a las principales capitales europeas que a Washington.
Tanto es así que Von der Leyen no solo ha destacado que la UE y Canadá ven "el mundo con los mismos ojos", sino que se han mantenido "unidos" en cuestiones clave como la guerra en Ucrania, las cuestiones relacionadas con la defensa, las materias primas y las cadenas de suministro, de modo que ha apostado por crear "un espacio común de prosperidad y seguridad económica".
Esta alianza, según los planes que ha comenzado a esbozar ante el Parlamento Europeo, supondrá una asociación tecnológica y una mayor integración de las industrias de defensa europea y canadiense, además de convertir el Ártico en "un proyecto conjunto emblemático". Con todo, anticipando el malestar de la Casa Blanca, ha dejado claro que "esta no es una alianza contra nadie, sino a favor de la fortaleza común".
Sin derecho a voto
Tras la intervención de la presidenta comunitaria, el comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, ha explicado que ese estatus no otorgará a Canadá derecho a voto en el seno del bloque, si bien podría participar en debates europeos al igual que hace actualmente Noruega.
Pero más allá de esas precisiones, ha destacado que este paso supone "una señal geopolítica muy fuerte de que Europa realmente se está convirtiendo en un centro de gravedad y de que las democracias del mundo están mucho más unidas". "Y esto puede tener consecuencias realmente importantes", ha reivindicado.
Por el momento, varias capitales europeas han admitido dudas en torno al planteamiento de Von der Leyen, de modo que han pedido conocer el alcance de una figura inédita en la política europea.
La idea de Bruselas pasa por construir "la forma de asociación más estrecha imaginable con un socio fuera de Europa". Con la vista puesta en la próxima cumbre UE-Canadá, que se celebrará a finales de octubre, el objetivo pasa por desarrollar "una ambiciosa agenda" en ámbitos como la energía, los materiales críticos, las baterías, la inteligencia artificial, la computación cuántica, la ciberseguridad o la seguridad económica.
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