Meliá se despide de Cuba por el impacto de las sanciones de EEUU

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La hotelera española, que llegó a ser el principal operador turístico extranjero en la isla caribeña, culmina el proceso iniciado el mes pasado al desvincularse de los últimos veinte hoteles. Después de tres décadas de desarrollo, sostiene que su negocio se ha visto "comprometido de forma significativa" como consecuencia de la intervención de Estados Unidos.

El malecón de La Habana
El malecón de La Habana | Gerardo Luna

Más de tres décadas después de su llegada, Meliá se despide de Cuba. Este viernes, 24 de julio, pondrá fin a todas sus operaciones en la isla del Caribe, donde llegó a contar con una cartera de 34 establecimientos, debido al impacto en el negocio hotelero de la intervención de Estados Unidos. La decisión de Trump de endurecer un bloqueo que dura ya más de siete décadas, hasta el punto de sancionar a las empresas extranjeras que operan en el país latinoamericano, introdujo un sinfín de "dificultades de carácter operativo, legal, económico y financiero" que han hecho inviable la continuidad de la empresa balear.

Esta decisión —comunicada ya al regulador español— culmina el proceso iniciado el mes pasado, cuando registró la retirada de su marca de quince de los establecimientos que gestionaba, y supone ahora la marcha del resto de sus hoteles en Cuba.

La isla lleva varios meses viviendo al límite. La amenaza arancelaria de Trump contra los países que suministrasen petróleo a La Habana surtió efecto, y Cuba se quedó sin combustible: los apagones eléctricos se suceden, agravados por una deficiente infraestructura, y buena parte de las compañías aéreas han ido cancelando sus vuelos hacia el país. Y a ello se unen las dificultades para realizar pagos y transacciones internacionales tras la retirada de Visa y Mastercard como consecuencia de las sanciones estadounidenses.

Como resultado de todo ello, el funcionamiento normal de los establecimientos hoteleros se ha visto comprometido, y el turismo internacional, una de las principales fuentes de ingresos de la isla, se hunde: solo en el primer trimestre del año, las llegadas se recortaron un 48%, y con ellas la entrada de divisas en un país con enormes carestías.

Impacto en el negocio

El innegable impacto en la economía cubana que buscaba la administración Trump en su intento de provocar la caída del régimen heredero del castrismo ha tenido también su eco en las empresas turísticas de terceros países.

En el caso de Meliá, según consta en el informe financiero del primer trimestre del ejercicio, su negocio en Cuba se vio "comprometido de forma significativa" como consecuencia de la intervención de Estados Unidos. De hecho, de las 14.000 habitaciones de las que llegó a disponer en Cuba, a finales de marzo solo podía operar con el 50% de su capacidad debido a las restricciones.

En medio de estos obstáculos, la cadena balear justifica su repliegue. Las "notables dificultades de carácter operativo, legal, económico y financiero" que afectan a la isla "imposibilitan de hecho y de derecho una mínima estabilidad operativa".

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