Trump augura tres semanas más de guerra en Irán: "El tiempo no es un factor crucial para nosotros"

Ataque a Irán

Descarta que extender el calendario bélico vaya a impactar en las elecciones de noviembre, a pesar de que las encuestas reflejan que más de la mitad de los estadounidenses desaprueban este conflicto

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump | Matt Kaminsky

En medio de un escenario de caída en prácticamente todas las economías del mundo, y con el petróleo casi duplicando el precio que marcaba antes de una incursión militar de Estados Unidos e Israel en Irán prevista para no más de mes y medio, el presidente Trump ha augurado que el cierre del conflicto en Oriente Próximo se dilatará todavía dos o tres semanas. "El tiempo no es un factor crucial para nosotros", ha sostenido.

De este modo ha restado importancia a la extensión del calendario bélico, augurando además —en una entrevista con la ABC— que no supondrá un desgaste para el partido republicano en las elecciones de noviembre. Su opinión, no obstante, dista de la realidad que reflejan las encuestas sobre una guerra que más de la mitad de los estadounidenses desaprueban, tanto por sus implicaciones como por un coste que el Pentágono cifra por ahora en 25.000 millones de dólares.

Y mientras las turbulencias siguen sacudiendo los mercados bursátiles y energéticos, Trump mantiene que no se arrepiente de haber vuelto a embarcar a su país en otra guerra en esa parte del mundo. Es más, en las últimas horas ha reivindicado que su país ya ha vencido a la república islámica desde el punto de vista militar, y ha planteado que su objetivo ahora pasa por lograr "el acuerdo correcto" con las autoridades iraníes.

Sin embargo, sus mensajes alrededor de las negociaciones no han sido coherentes, pues pasó de asegurar que Teherán estaba deseando un acuerdo, a afirmar que ni siquiera se sabía quién ejercía de portavoz del país centroasiático y a poner en cuestión el desplazamiento a Pakistán para entablar un diálogo que terminaría naufragando. El fin de semana, en cambio, se mostró abierto a estudiar la última propuesta de Irán, por la que la guerra podría concluir en el plazo de un mes.

Con Europa dándole la espalda en su desembarco militar, y el canciller de Alemania advirtiendo que la potencia norteamericana "está siendo humillada por los dirigentes iraníes", el inquilino de la Casa Blanca lanzó ayer una operación para permitir la salida de los buques varados desde hace semanas en el interior del golfo Pérsico, para así reivindicar que tiene "el control" del estrecho de Ormuz tras la salida de algún barco escoltado por su ejército.

Por su parte, desde Irán, donde han detectado la urgencia de Washington en lo relativo a esa arteria comercial, anticipan ya un nuevo modelo de cruce de Ormuz, donde ayer fue bombardeado un petrolero de Emiratos Árabes Unidos. "Sabemos muy bien que la continuidad del statu quo es intolerable para Estados Unidos, mientras que nosotros ni siquiera hemos empezado", ha sentenciado el presidente del parlamento iraní, Mohammed Bagher Ghalibaf.

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