Oriente Próximo
Trump cambia el paso en Irán y anuncia "una guerra económica"
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De "destruir toda una civilización" a "la operación económica más devastadora jamás emprendida". Apenas cuatro meses median entre ambas frases, proferidas por el presidente Trump contra Irán, en medio de una guerra que previó que duraría apenas unas semanas y está a punto de cumplir su primer medio año.
Si bien Trump llegó a asegurar que finalizaría cuando quisiera un conflicto en el que entierra cada día más de 230 millones de euros, los sucesivos intentos fallidos de doblegar a las autoridades de Teherán, o de alcanzar un acuerdo con la dirigencia del país, han llevado al magnate republicano a diseñar un giro de guion —de dudosa efectividad— que le permita salir del golfo Pérsico antes de que se pongan las urnas en Estados Unidos para las elecciones de mitad de mandato.
Así, en un escenario incómodo en casa, con los precios del petróleo al alza y una creciente oposición de su gobierno a continuar la aventura militar en Oriente Próximo, Trump ha decidido cambiar el paso y amenazar a los socios comerciales de Irán, tensando todavía más las relaciones de Washington con China y Rusia. A través de su red social, ha anticipado "tremendas consecuencias económicas" para cualquier país que ayude o haga negocios con la república islámica. "Contrabando de petróleo, líneas de intercambio, transferencias de efectivo, casas de cambio, registros de buques, empresas pantalla: todo esto debe terminar", ha enumerado, sin concretar a qué tipo de castigo se enfrentan quienes mantengan vínculos con el régimen de los ayatolas.
La finalidad de esta "guerra económica" contra Irán, con la que el inquilino de la Casa Blanca pretende soslayar el fracaso de la vía militar, es condenar al país a "un aislamiento sin precedentes" que conduzca a su debilitamiento, siguiendo por tanto los pasos que está dando en Cuba. Sin embargo, la economía iraní ya convive desde hace años con las sanciones occidentales, que sortea a través de redes de exportación paralelas, y se da por hecho que Trump no buscará una confrontación directa con China a falta de un mes de su recepción a Xi Jinping en Washington.
De hecho, a su anuncio de "un día D económico", en alusión al desembarco de Normandía en la Segunda Guerra Mundial, ya ha replicado el gobierno del gigante asiático. "Las sanciones y la presión no ayudarán a resolver el problema. China insta a todas las partes involucradas a que tomen medidas responsables y resuelvan el problema por medios políticos y diplomáticos", han advertido desde el ministerio de Exteriores del país asiático.
Desde Teherán, en cambio, han optado una vez más por ridiculizar la nueva estrategia del presidente Trump, desde el convencimiento de que únicamente busca ocultar su fracaso y sus problemas internos.
"Es una cortina de humo ante la propia crisis de Estados Unidos: una deuda sin precedentes y con costes de intereses disparados", ha evidenciado el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, no sin advertir de que "doblar la apuesta en políticas fallidas solo traerá más derrotas".
El número dos de Araqchi, por su parte, se ha mofado de la "súplica" firmada por Trump en su red social, pues en una publicación en la que afirma literalmente que Irán "pende de un hilo" agrega a renglón seguido: "Necesitamos que todos nuestros aliados se unan para aislar y derrotar a la amenaza iraní".
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